Ba' el deporte rey de las islas Orcadas

lunes, 19 de abril de 2010
Las islas Orcadas, Orkney en inglés o Àrcaibh  en gaélico escocés son un archipiélago compuesto por 70 pequeñas islas que se encuentran a unos 16 km de la costa norte escocesa. Su capital es Kirkwall, con unos 7.000 habitantes, se encuentra en la isla más grande del archipiélago, llamada Mainland. 






Habitadas desde hace unos 5.500 años, primero por tribus neolíticas, luego  por los pictos (primeros habitantes de Escocia, solían pintar su cara y cuerpo con tintes vegetales), más tarde fueron conquistadas por los vikingos y anexadas a Noruega hasta que en 1472 fueron cedidas a la Corona escocesa. 


Hasta el siglo XVIII se hablaba el norn, dialecto escandinavo local que se hablaba en estas islas y en las Shetland, se considera extinto y sus lenguas hermanas actuales serían el feroes y el nynorsk (nuevo noruego),
fue sustituido por el escocés (ldialécto germánico que aún hoy día sigue vigente, no confundir con el gaélico escocés) que ha sido apartado por el inglés.


En esta alejada y desconocida isla se practica un deporte llamado "Ba'", una especie de rugby ancestral que se juega de forma oficial sólo dos días al año, el día de Navidad y el de Año Nuevo, en el centro de la ciudad de Kirkwall. 

Según la leyenda los primeros en practicarlo fueron los Vikingos allá por el siglo IX, estos no usaron un balón ovalado sino la cabeza de un odiado enemigo escocés llamado Tusker, les gustó tanto el juego que lo convirtieron en tradición pero cuando la cabeza de este pobre señor dejó de servirles empezaron a usar la de algún desafortunado prisionero. Seguramente esto sólo sea una historia inventada por algún lugareño para darle solera a este entretenido deporte que algo tiene de salvaje y visceral pero no llega a esos macabros extremos. 


Por lo visto no hay ningún tipo de memoria escrita acerca del juego, sólo quedan cómo testimonio los balones usados (de los que hablaremos seguidamente) que guardan los habitantes de Kirkwall a modo de trofeos. Las fuentes más fiables datan alrededor de 1650 los inicios del Ba' tal como se conoce en la actualidad. Ha habido intentos de modificarlo y modernizarlo a lo largo de los años pero los testarudos vecinos de Kirkwall han querido conservar la tradición de forma inalterable.


Hoy en día se utiliza un pequeño balón con franjas de color negro y marrón. Los balones están fabricados por alguno de los pocos artesanos autóctonos que se dedican a ello. Las medidas no son aleatorias sino que están milimétricamente detalladas. Cada balón pesa unos 1350 gramos y un perímetro de 71 centímetros.
Está hecho de paneles de cuero de unos 4 o 5 milímetros de espesor los cuáles son cosidos estrictamente a mano. Según Jim Morrison, un fabricante, el proceso suele tardar cuatro días, ya que sólo en coserlo se tardan dos. 
Cómo veis no tienen nada que ver con los Nike que usamos aquí, seguro que a muchos nos gustaría ver a CR9 o a Messi rematando de cabeza con esto, ahí lo dejo.



Los jugadores en la actualidad son los propios vecinos de Kirkwall, hay dos equipos los Uppies y los Doonies, (podríamos hacer un paralelismo con Villarriba y Villabajo del famoso anuncio de hace unos años), los primeros nacidos al sur de la Catedral de Saint Magnus y los segundos al norte de esta. Esto es muy común en el mundo anglosajón, les encantan las rivalidades, sanas, eso sí.
Hoy día debido al desarrollo urbanístico la división se da por tradición familiar más que por lugar de residencia, por amiguismo o por simple afinidad con uno u otro bando. Un dato a tener en cuenta es que no hay equipaciones ni colores identificativos. Imaginamos que se conocerán todos de vista al ser una ciudad pequeña.


El terreno de juego comprende unas pocas calles del centro de Kirkwall y las únicas reglas son que los Doonies tienen que hacer llegar el balón al puerto, tirarlo al agua y sumergirlo mientras que los Uppies lo tienen que trasladar un par de calles hacia arriba hasta el final de Tankerness Lane, una vez allí hacerlo rebotar contra el muro de una casa. El circuito no siempre es el mismo ya que la marea humana guiada por la pelotita se desplaza con más corazón que cabeza entre las calles. No hay más normas, vale todo, pies, manos, patadas, puñetazos empujones, subir a los tejados (literalmente), todo con tal de llegar a la "portería" rival.










No es de extrañar que las tiendas, pubs, restaurantes y domicilios privados instalen a modo de protección gruesos tablones, de quita y pon, en sus ventanas para la ocasión.




El juego empieza a las 13:00 horas en Mercat Cross, en frente de la Catedral de Saint Magnus, el saque inicial suele hacerlo alguien apegado al Ba' por haber jugado muchos años pero también puede lanzar el balón alguna figura pública. En los primeros instantes el balón se pierde en la marabunta y no se mueve del lugar hasta pasado un tiempo, mientras tanto se puede ver algo parecido al rugby pero más descontrolado y con muchísimos más participantes, cada uno empuja para su lado ante el desconcierto que es lo único que se puede hacer ya que la gran mayoría no saben si quiera donde se encuentra la pelota, un espectáculo digno del National Geographic, la lucha por el territorio.


La pequeña diferencia es que aquí no existen faltas y si hay que pelear se pelea. Por ello se advierte a ancianos y niños que no permanezcan cerca de la zona donde se desarrolla el evento. Si sois traumatólogos deberías pensar en trasladaros a las Orcadas, seguro que trabajo no les falta.


 El partido puede durar varias horas, no hay límite de tiempo, todo depende de lo que se atranque la pelota en el camino y si los equipos siguen el camino más corto u otro más enrevesado. Al llegar a la portería de uno de los dos equipos la lucha sigue, les da igual estar en el agua a sabiendas de que han perdido, ellos seguirán intentando robar el balón al rival hasta que definitivamente acabe la pugna.
Tras la victoria de uno u otro equipo hay que elegir a un representante el cual es el que cobija la pelota en su hogar, esta decisión tampoco está exenta de polémica, cómo es de imaginar cada uno querrá llevarse la pelota de kilo y medio a su casa, una vez allí el doblemente vencedor suele colocarla en una ventana visible desde la calle para que sus vecinos la puedan ver y admirar.


A modo de curiosidad también existe un partido antes del oficial donde juegan niños para que así se vayan curtiendo y cuando lleguen a la edad adulta ya tengan experiencia, la prolífica cantera del Ba' en la que juegan los Canales y los Muniaín de Kirkwall. Con total seguridad dentro de 50 o 60 años alguno de ellos será el que haga el saque de honor desde Mercat Cross hacia los jugadores.


Cómo dijo un locutor de radio en un programa de la BBC en 1982 acerca del Ba': "es más una guerra civil que un simple juego". 

A los habitantes de Kirkwall seguramente les guste el fútbol tanto o más que a nosotros pero seguro que se sienten inmensamente más motivados y realizados jugando al Ba' que cualquiera de nosotros con un Madrid-Barça o cualquier otro derby, es más que un deporte, es una tradición que implica algo ancestral, que despierta la parte animal que todos llevamos dentro. Por unas horas una ciudad se divide en dos y sólo vale una cosa: ganar al contrario. Es una batalla en la que solamente se resiente el ego de los que no ganan, a veces algún hueso, pero les queda el consuelo de que pronto llegará otro juego de Ba’ en el que podrán demostrar que son mejores que sus vecinos.